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Ilustración de Bárbara Fister (Flickr)

Hace poco se celebró en México el “Primer Encuentro Internacional de Blogueras” en el marco del 6to Festival de Cine de los Derechos Humanos. En general, las mujeres protagonistas de este Encuentro indicaron  que la creación de sus blogs respondía a la necesidad de  expresarse libremente, sin censuras ni parámetros editoriales que mutilaran de alguna manera sus historias de vida. Lamentablemente, la difusión de este evento fue tímido a nivel de noticias, pero sí un paso para unir a mujeres que tienen un arma para contar sus realidades: el blog.

Por Marita Seara

Hay muchísimas voces femeninas en el mundo, sobre todo en países donde la represión, discriminación y desigualdad es parte de su día a día. ¿Pero qué hay de  blogs escritos por mujeres latinoamericanas?, ¿de voces que presenten una realidad en sus comunidades o  reflejen el empoderamiento y el liderazgo que muchas representan?.  Hay pocas.

Claudia Calvin, Directora General del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, miembro del Consejo Asesor de ONU Mujeres en México y fundadora de la plataforma para blogueras en América Latina “Mujeres Construyendo” considera que las mujeres aún dan pasos tímidos en la red, señalando que en la blogósfera de habla hispana apenas representan el 25%. Según Calvin, aquellas mujeres que alzan su voz a través de este medio para denunciar o para reivindicar sus derechos son vistas solo como “activistas” y no como “blogueras”. “Siempre parece que los temas relacionados con el empoderamiento de las mujeres son eso: un tema. Hasta que las mujeres dejemos de ser un tema y nos asumamos como la voz de la mitad de la población, podremos tener representación en los medios y más claridad nosotras mismas sobre la importancia y peso de nuestra voz.”


Sin Internet no hay blogueras

Claudia Calvin, fundadora de Mujeres Construyendo

Claudia Calvin, fundadora de Mujeres Construyendo

Según la fundadora de Mujeres Construyendo,  las mujeres somos la mitad de los usuarios de las redes sociales, sin embargo, esto no se traduce en una realidad. Las voces de la mayoría de las mujeres en  América Latina siguen sin ser escuchadas, también porque su presencia en ellas no es todavía suficiente. La brecha digital sigue afectando más a las mujeres.  Y, además, es de considerar que está ligada, en los países en desarrollo, a la pobreza y el analfabetismo, principalmente.

Para entender por qué hay menos voces y una mayor brecha digital, añadiría lo que refleja el práctico vídeo  presentado en  la XII Conferencia Regional sobre la Mujer en América Latina y El Caribe de la Cepal (Comisión Económica para América y El Caribe) y del cual podemos concluir: (1) Internet está menos disponible en áreas rurales donde las mujeres tienen menos acceso a las tecnologías. (2) La mujer trabaja de 2 a 3 horas más que los hombres, “por ello no tienen el tiempo necesario para aprender a usar los recursos digitales”.

Si comenzamos con que el acceso igualitario a internet es un derecho, para disminuir esta brecha es esencial el cambio o implantación de nuevas políticas públicas que van desde la alfabetización y la educación desde edades tempranas hasta la ayuda en el manejo y redistribución  del tiempo de las mujeres, de manera así que puedan acceder  al aprendizaje de estos recursos.

Resultado: “El no estar conectadas no sólo las margina, las hace invisibles y en el mediano plazo afecta su posibilidad de crecimiento, desarrollo y sobretodo, empoderamiento económico y político”, señala  Calvin, quien a raíz de esta ausencia, de este silencio, decidió fundar en 2009  la red Mujeres Construyendo.

Una red con mucho ruido

LOGO MUJERES CONSTRUYENDOLo que comenzó con una red de 40 blogueras, hoy día cuenta con más de 2700 mujeres provenientes de América Latina y de los países en los que se habla español.  Mujeres Construyendo busca que las mujeres usen internet, las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y los blogs para que desarrollen su potencial al máximo en todas las áreas. Así, esta comunidad reúne a mujeres de entre 25 y 45 años oriundas principalmente de México (70%), el resto de América Latina (20%  de Argentina, Uruguay, Colombia, Guatemala, República Dominicana, Cuba, principalmente, pero muchas de las cuales viven en Europa y Africa), España (6%) y Estados Unidos (4%).

Con un promedio mensual de 53.939 visitas, 274.215 pages  y 1.634.628 hits, los temas que predominan son, según nos comenta su fundadora, diarios personales, violencia contra la mujer, temas de actualidad en la sociedad (política) y salud y familia. No solo estas cifras avalan este esfuerzo que da voz a miles de mujeres, sus contenidos se comparten con un mínimo de más de 20 mil personas en la red

Aun así, es importante reseñar que las voces siguen siendo tímidas. Hay, por supuesto, muchas  que denuncian la violencia de género o que luchan por la igualdad y la libertad en los diferentes ámbitos de la vida. Pero hay casos aislados de aquellas que buscan dar voz a mujeres que viven y luchan en medio de la pobreza o en comunidades rurales o indígenas. Por ello el trabajo de “evangelización” que Claudia Calvin y su equipo llevan a cabo para convencerlas de que “su voz vale”

Este es un principio y por ello, a través de su red ofrece constantemente cursos para acercar a las mujeres a la tecnología. Es un trabajo de hormiga que hay que hacer para que las TIC lleguen a aquellas zonas que digitalmente deben ser alfabetizadas para descubrirles que pueden construir comunidades mejores…claro, no depende solo de ello, depende de sinergias  y políticas públicas de avance y desarrollo.

Y depende de voces que se multipliquen, como la de Soledad,  una mujer que estoy segura se replica en América Latina, pero que necesita que su voz, como la de las demás,  deje de ser silencio para que poco a poco el eco llegue a toda la región.

 De tejedora en  la red al empoderamiento de las mujeres en Oaxaca

SOLEDAD VENEGASSoledad Venegas Nava nació en Oaxaca,  México.  Tejedora, pasión transmitida de generación en generación. Comenzó a enseñar a tejer a un grupo de mujeres indígenas  en un pueblo llamado Santa Cruz Xoxocotlán en Oaxaca. Quienes poco a poco iban aprendiendo lo que podría ser una afición, terminó siendo una habilidad que les permitía salir adelante. Soledad dejó de enseñar para estudiar Informática y es a partir de aquí que comienza a tejer su proyecto de empoderamiento de la mujer de su región.

Hoy es una voz en la red. Una bloguera, pero también una impulsadora. Su primer blog, , “Entre Hilos y Puntadas”, unió su pasión con sus estudios, pero su búsqueda incesante  la llevó a ir más allá cuando acudió a organizaciones civiles  con la finalidad de hacer talleres para mujeres buscando aunar el tejido, la tecnología y el empoderamiento. Hoy, Soledad va más allá y se ha convertido en una luchadora por el derecho de las mujeres de Oaxaca, por el derecho que tienen a acceder a un mundo al que hasta ahora solo los hombres tenían derecho. Así nace  Mujeres Líderes de Oaxaca y su deseo de acercar la tecnología a mujeres que hoy, como ella misma comenta, son líderes de sus comunidades.

Para Soledad las TIC son una vía rápida que permite incorporar a las mujeres en puestos de liderazgo de su comunidad y ayudar a reducir la desigualdad, sobre todo en una región como Oaxaca.

“Oaxaca es uno de los tres estados más pobres de mi país, señala Claudia Calvin,  con un porcentaje mayoritario de población indígena y con leyes que aplastan en muchos sentidos a las mujeres. Soledad es un caso increíble por ser justamente, atípica en muchos sentidos, en su contexto. La marginación de su estado es grande, y la marginación digital es inmensa. El que ella haya trascendido esa brecha, y no sólo eso, que esté generando dinero a través de su blog, generando conciencia sobre la necesidad de incorporar a las mujeres indígenas a la carretera digital para sacarlas de la marginación e impulsando los proyectos y temas relacionados con ello, la hacen extraordinaria en muchos sentidos”.

Mujeres lìderes de Oaxaca. Tomada del blog de Soledad Venegas

Mujeres lìderes de Oaxaca. Tomada del blog de Soledad Venegas

 “Hacer visible lo invisible” es el objetivo de Soledad, unir el trabajo de estas mujeres  con sus derechos, “fortaleciendo lazos entre redes de más mujeres con inquietudes comunes, hacer que a través de esta herramienta pueda ser una vía para lograr acceder a la información, apropiarse de la tecnología y usarla para crecer desde sus ámbitos personales, profesionales, de comunidad y de la región”.

Pero lo que ocurre en Oaxaca, ocurre en muchas regiones de América Latina. Según el informe de Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, cerca de 58 millones de mujeres viven en zonas rurales de América Latina, de las cuales, solo 17 millones forman parte de la población económicamente activa. Hay mucho por hacer.

Le pregunto a Soledad qué quiere lograr. Su respuesta es simple, pero profunda: “Saber que no estamos solas, que somos muchas en busca de algo que existe y que también tenemos derecho a ello”

Me robé, para finalizar, un hermoso texto que Soledad escribe en su blog Oaxaca Mujeres Líderes

“Pablo Freire menciona que solo el acceso al poder real podría romper, lo que él denomino La cultura del silencio, que se caracteriza por la dependencia y marginalidad de los que carecen de poder (Freire,1970), una vez que esto es posible cuando las mujeres de manera organizada levantan la voz y trabajan en forma conjunta en red (Zimmerman, 2000) para exigir sus demandas, es ahí cuando surge la verdadera primavera del empoderamiento que contribuya el desarrollo humano en la modernización (Cabero, 2000)”.

 

 

Puede llegar a donde se lo proponga. Aquellas que han conquistado diferentes sectores nos hablan cómo es posible avanzar en un mundo dominado por el hombre.

Por Desiree Lozano Zorrilla (*)

La mujer venezolana se ha dado a la tarea de hacerse sentir en todos los ámbitos y competir duro para ganar espacios en sectores donde los hombres han sido amos y señores.

Este prototipo nuevo de fémina local busca espacios para demostrar que tiene la capacidad para ser tratada de igual a igual, como una más.

Está demostrado que los altos cargos ejecutivos son tan apetecibles tanto para las mujeres como para los hombres. ”Más del 70% de las mujeres están orientadas al logro y al poder, y en esto no hay diferencia con respecto a los hombres”.

Así lo demostró un estudio realizado por Silvana Dakduk, profesora del IESA, quien desarrollo en 2012 un estudio sobre la satisfacción laboral de la mujer en Venezuela.


La emprendedora

La mujer venezolana asume retos y lucha por la superación personal y de su familia. Y no le falta quien le dé una mano en sus esfuerzos por mejorar su entorno y el de su familia. Por ejemplo, está Aliadas en Cadena, una organización dedicada a ayudar a la mujer en el uso estratégico de las tecnologías de información y comunicación para la promoción de los derechos humanos de las mujeres e igualdad de género en las comunidades en condiciones de vulnerabilidad en Venezuela.

Hasta la fecha, y desde 2010 se contabiliza que han ingresado 350 mujeres a la red de  los núcleos de la organización  a nivel nacional.

Emprendedoras en Cadena es un programa de la organización que  surge  a  partir  de  la  participación  en  el Concurso  Ideas  del  año  2010. El programa  está dirigido a la formación para mujeres de bajos recursos en el área de emprendimiento donde se promueve el  desarrollo  de  iniciativas  socioeconómicas innovadoras y competitivas. Ileana La Rosa,  fundadora y directora ejecutiva de la organización, afirma que el  contacto  con  las  mujeres  les  permite  identificar  sus necesidades  reales,  sus  problemas,  sus  deseos  y  sus aspiraciones, lo que convierten en oportunidades concretas  para  ellas,  presentadas  en  los programas  educativos  que  promueven  la  mejora  de  su calidad  de  vida  y  la  de  su  entorno.

“El  objetivo  del  programa  Emprendedoras  en  Cadena  es desarrollar el empoderamiento de las mujeres a través del fortalecimiento de sus competencias técnicas, personales y sociales  para  la  visualización  y  el  emprendimiento  como una forma de   crear  sus  propias  soluciones laborales, contribuyendo así a la erradicación de la pobreza femenina”

El  modelo  de  formación  se  desarrolla  a  través  de  tres componentes: Competencias para emprender: destinada a desarrollar en las  mujeres  competencias  personales,  técnicas  y sociales que le permitan visualizar oportunidades de negocios  y  establecer  iniciativas  de  emprendimiento innovadoras,  rentables  y  concretas. En segundo lugar el uso estratégico de claves  para  emprender:  destinada  a desarrollar en las mujeres competencias técnicas en el uso de las tecnologías que les permitan fortalecer el desarrollo de sus ideas de emprendimiento y un red de servicios, es decir, crear junto con las mujeres un espacio de intercambio de buenas prácticas y un sistema de cooperación que permitan fortalecer el desarrollo de su emprendimiento  y  promueva  acciones  emprendedoras dentro  de  sus  comunidades.

“Las áreas en que las emprendedoras desarrollan sus negocios  son  muy  variadas.  Podemos  clasificarlas  como: emprendimientos  de  generación  de  productos   y emprendimientos  de  generación  de  servicios.   Hay  un porcentaje  significativo  de  mujeres  cuyas  ideas  de emprendimiento  están  alrededor  de  la  gastronomía,  la confección, la estética, manualidades y artesanía. Existe  también  un  fuerte  interés  en  desarrollar  como propuesta  de  negocios  los  intereses  y  habilidades personales que no se vinculan con oficios tradicionales de las  mujeres.  Este  grupo  de  iniciativas  nos  parecen  muy interesantes ya que han sido foco para la aprobación de microcréditos.  Dentro  de  esta  área  están  las  propuestas tecnológicas, las técnicas, educativas, servicios consultivo y publicaciones entre otras”, explicó La Rosa.


La política

En  la política venezolana, la mujer ha comenzado a incursionar con éxito. Y no es sólo que tiene campo sino que es necesario que participe, opina la ex diputada a la Asamblea Nacional, María Corina Marchado.

“En la política la mujer venezolana no sólo tiene espacio sino que es indispensable que participe porque somos la mitad del país. Cuatro de cada 10 hogares en Venezuela tienen solo la figura materna y 7 de cada 10 personas que hacen trabajo comunitarios son mujeres. Es decir hay una exigencia para las mujeres de estar presente en todos los campos, no sólo en la política”, indica.

En su opinión la mujer debe esforzarse más para participar en estas áreas porque las otras responsabilidades sociales y familiares no son compartidas de una forma equitativa entre hombre y mujeres y la mujer debe llevar adelante todos estos roles, especialmente las nuevas generaciones. Por eso tiene que haber un esfuerzo adicional.

“Lo primero que tenemos que hacer es conocer cuándo la mujer  comenzó a ejercer primeramente su ciudadanía y eso fue a raíz de que obtuvimos el derecho al voto en el año 1947, derecho que le debemos a Rómulo Betancourt. A raíz de allí comenzamos a ejercer nuestra ciudadanía y a ejercer funciones en muchos planos”, destaco la ex diputada.

El proceso de que la mujer se abra campo en la política y en otros campos ya está en marcha. “Primero está la exigencia propia de que tenemos que destacarnos aún más de lo que podría hacerlo otra persona que no tenga las cargas sociales que tienen las mujeres, y sin lugar a dudas la mujer es capaz de asumir el reto. He encontrado la ayuda de otras mujeres. Hay mujeres que han surgido y se han abierto camino para que otras puedan surgir en todos los campos. Y yo me  identifico con eso de ubicar dónde hay otras mujeres a las que pueda ayudar y la mayor ayuda que he tenido ha venido de las mismas mujeres. No hay una competencia entre mujeres sino más bien una enorme solidaridad”, destaco.

Al hacer un perfil de la mujer venezolana, Machado señala que la mayor debilidad que tienen las mujeres en Venezuela es la falta de confianza en ellas mismas.

“Nos sentimos inhibidas porque las mujeres venezolanas nos ponemos unos estándares elevadísimos que termina por cohibirnos”, agregó.

Acotó que otra debilidad muy grande es el pésimo manejo de la culpa, “porque sentimos que no desempeñamos los roles que debemos enfrentar por la multitud de tareas y responsabilidades  que tenemos”.

En cuanto a las fortalezas no dudó Machado en destacar que éstas son  valentía,  coraje, alto sentido de la responsabilidad y su generosidad. “En la mujer venezolana es admirable su responsabilidad en la preservación de su hogar y la educación de su hijo y tengo también demasiados testimonios de mujeres que han sacrificado todo por su familia, por su entorno, una gran muestra de generosidad y eso es algo que me hace sentir orgullosa, precisó.

Concluyó diciendo que en el buen sentido, la mujer venezolana es súper ambiciosa, y quiere cada vez más. “Hay una dimensión aspiracional que se ve en los sectores más populares”, apuntó.


La ejecutiva

Si bien el sector de los negocios ha estado dominado principalmente por hombres, las mujeres han demostrado que cuentan con el talento y las capacidades para ocupar cargos de dirección en importantes empresas, y Venezuela ha dado ese espacio para que muchas mujeres se especialicen en sectores considerados tradicionalmente masculinos, como por ejemplo el de la tecnología. Queda a nosotras demostrar qué somos capaces de hacer y dónde podemos destacarnos.

Así lo indica Raiza Morales, directora comercial de SAP para Venezuela. Afirma que la mujer sí tiene espacio en el campo de los negocios “y yo soy una muestra de ello”, señala. A su juicio se está generando un cambio de percepción importante en el mundo laboral y cada vez más mujeres están ocupando cargos que estaban tradicionalmente reservados a los hombres.

Asegura que ese cambio de percepción es un proceso gradual y no inmediato, por lo que precisa que la mujer sí ha tenido que  esforzarse más para ocupar cargos gerenciales que muchos de sus colegas masculinos, pero asegura que la tendencia es a que esto sea cada vez más común, y en la medida que eso suceda afirma que habrá una mayor igualdad.

Afirma que en este campo el lenguaje es muy importante. “Creo que las mujeres tenemos una capacidad comunicativa natural que no sólo nos permite desenvolvernos de una forma más humana en el complicado mundo de los negocios, sino que también nos lleva a tratar a nuestros subalternos de una forma distinta y a ejecutar modos de gerencia más cercanos a las personas y a sus necesidades”, explicó.

A su juicio la mujer que se abre campo en el mundo de los negocios tiene un poco más desarrollado lo que algunos llaman instinto o percepción, “lo que definitivamente nos ayuda a tratar temas de una manera diferente viendo diferentes aristas y con diferentes aproximaciones”, apuntó.

Morales afirma que la mujer debe perder el miedo a la hora de abrirse campo en el mundo de los negocios. “No podemos subestimarnos y debemos comprender que somos igual de capaces que nuestros colegas masculinos para desempeñar cualquier rol que requiera la empresa”.

Agregó que, aún más, si contamos con preparación académica y  experiencia, asegura que eso es lo que nos ayudará a ir ocupando distintas posiciones para conocer el negocio desde adentro y a partir de ahí ir ascendiendo.

Al describir a la mujer venezolana asegura que sus principales atributos es que es atrevida, con confianza en sí misma, independiente, con metas muy claras y con la capacidad de liderar.

“La mujer venezolana se destaca por no aceptar el NO como respuesta y  siempre ir la “segunda milla”. Creo que los defectos o debilidades vendrían precisamente de querer ser muy autónomas, lo cual podría ser un obstáculo para el trabajo en equipo.

(*) Publicado también en Business Venezuela (BV Julio_Agosto 2014)

Hoy en día, el trabajo es igualmente importante para los hombres y para las mujeres, y en este sentido las féminas venezolanas luchan por llegar a altos cargos que le son muy apetecibles, buscando así romper el techo de cristal.

Por Desireé Lozano Zorrilla y Gabriela Iribarren (*)

 

La participación de la mujer en el mundo laboral tiene una corta historia en Venezuela. “Es a finales de los 70 que hay una participación activa y progresiva de la mujer en el mercado laboral”, señala Susana Dakduk, profesora del Iesa, quien desarrolló en 2012 un estudio sobre la satisfacción laboral de la mujer en Venezuela.

“Encontramos que el trabajo es igualmente importante para los hombres y para las mujeres. En el pasado para las mujeres se trataba de una actividad adicional. Pero en la actualidad esto ha cambiado y ahora se suma el tema económico, que comienza a darle un sentido distinto”.

Ahora bien, explica que si bien puede existir prejuicio por parte de algunas organizaciones para incorporar a las mujeres o permitirles llegar a cargos altos, asegura que también es cierto que las mujeres tienen algunas limitaciones por su estilo de vida “y eso no obedece a un techo de cristal que la sociedad le imponga”.

Según Dakduk, el tema vocacional es muy relevante. “Los hombres tienen el deber de trabajar. Las mujeres le dan gran peso al tema del bienestar en el trabajo, que el trabajo sea una prolongación de la casa”.

Señala que las mujeres pueden poner al margen temas laborales por temas personales. “Socialmente le es permitido hacer un break en el desarrollo de su carrera porque quieren hacer danza, yoga, un posgrado, atender a los hijos, etc”. Resaltó que esas cosas comprometen su desarrollo de carrera en igualdad de condiciones para competir con el hombre.

Los altos cargos ejecutivos son apetecibles por las mujeres, precisó. “Conseguimos que más de 70% de las mujeres están orientadas al logro y al poder; de hecho, no hay diferencias respecto a los hombres”.

Dakduk considera que en las organizaciones no existe la intención de darle preferencia a uno u otro género.

Con respecto al tema de la compensación salarial afirma que el mismo está condicionado por la experiencia laboral y por los méritos acumulados de la persona más que por el género. En este sentido explicó que ha habido un cambio general en el mercado laboral venezolano, donde el crecimiento no es necesariamente horizontal, sino vertical.

Según lo indicó, está demostrado que hay una diferencia entre el estilo masculino y femenino. “Las mujeres tienen mayor orientación social y los hombres hacia las  organizaciones. Las mujeres son más afectivas, buscan más el contacto. Los hombres son más directivos, crean ambientes más funcionales. En el terreno de los conflictos las mujeres son más conspiradoras, son más suspicaces. El hombre pasa la página”.
Nos ponemos obstáculos

Para Mariana Frías, presidenta de ARS Publicidad, a veces las empresas ponen los obstáculos, pero en otras ocasiones son las mismas mujeres.

 “Si bien es cierto que algunas empresas poseen ciertos paradigmas en relación al crecimiento de las mujeres dentro de las organizaciones, también es cierto que en muchos casos somos las propias mujeres quienes nos ponemos esos techos ficticios”.

Sin vacilación afirma que los altos cargos ejecutivos son apetecibles para las mujeres. “Nosotras tenemos tanto deseo de crecimiento como cualquier hombre. Es un tema de deseos de superación, crecimiento, desarrollo, logro, y triunfo”.

Acotó que observa que el comportamiento en las empresas es exactamente igual para las mujeres que para los hombres. No hay diferencia alguna.

Pero con respecto a la brecha salarial “me atrevería a decir que sí existe desigualdad en el salario entre el hombre y la mujer. Nuestro campo laboral sigue siendo dirigido por el sexo masculino y por tanto son los hombres los que definen las reglas, indican qué es lo esperado y de qué manera es lo reconocido”.

Al referirse a las leyes laborales dijo que considera que las leyes actuales son desfavorables para la mujer. “Si bien parecen proteger al recién nacido y a la madre trabajadora, han arrojado muchas preguntas en relación a reclutamiento, compensación, otorgamiento de responsabilidades, etc”, precisó.

Apuntó que las mujeres que logran ocupar altos cargos gerenciales tienden a ser sumamente exigentes. “El camino para ocupar esa posición debe haberles exigido mucho más en términos de desempeño y de demostrar de lo que son capaces. Son retadoras, disciplinadas y rigurosas”.

Desde su punto de vista, la mujer que lidera altos cargos en Venezuela realiza varios aportes. “Ante todo, la comprensión del ser humano además del profesional y el trabajador. Seguidamente el tema del  multi tasking. No es mito, es realidad, las mujeres estamos en capacidad de realizar varias tareas a la vez lo que nos da una mayor eficiencia. Por naturaleza somos mucho más responsables y comprometidas, eso trae como consecuencia mayor eficiencia en el liderazgo de la organización”.

En este sentido concluyó que 
la mujer que trabaja en Venezuela tiene un reto auto-impuesto muy complejo: Lograr ser excelente mujer, esposa, madre y profesional. “No estamos dispuestas a sacrificar nada y queremos seguir siendo reconocidas en los distintos roles”, concluyó.


Creemos que tenemos impedimentos

Zonia Bezara de Atencio, presidenta de Zoom International Services, asegura que las actitudes y prejuicios de algunas profesionales contribuyen a fortalecer los techos de cristal. “La falsa creencia de que la competencia, necesidad de expansión y agresividad en los negocios son características masculinas limitan la ventaja de tener una ejecutiva capaz en puestos claves”.

Agregó que muchas organizaciones no consideran tener mujeres en altos cargos debido a razones sexistas.  En este sentido dijo que los cargos ejecutivos son apetecibles para las mujeres pues son la recompensa al esfuerzo y el tesón, representan el reconocimiento al trabajo y la cúspide de la trayectoria.

Al referirse a la legislación laboral actual indicó que la misma ha blindado a la mujer como individuo, madre, ciudadana y trabajadora. “Legalmente tenemos el mismo papel protagónico del hombre, pero los prejuicios culturales y sociales son una barrera que se debe superar para que todo funcione”, precisó.

Afirmó que sí existe una clara diferencia entre hombres y mujeres en el campo laboral y salarial.

“A pesar de la existencia de leyes en nuestro país que prohíben la discriminación, es muy común que las mujeres ganen menos que los hombres en las mismas posiciones”.

Con respecto a la diferencia entre el estilo masculino y el femenino explicó que según trabajos de campo realizados por catedráticos, profesores y técnicos de investigación comparando varias empresas con diferente composición sexual en altos cargos (una sin presencia femenina) concluyeron que las mujeres en la administración de empresa tienen: mayor sensibilidad hacia las relaciones y mayor capacidad de comunicación, mayor reconocimiento de la influencia de los aspectos emocionales y personales en el desempeño del trabajo, más en cuenta las necesidades personales y un mayor respeto a la vida privada de las personas que dirigen, estilo de dirección y trabajo más metódico y organizado, con mayor practicidad y capacidad de resolución.

En este contexto indicó que el aporte de la mujer en el campo laboral venezolano es fundamental pues posee la capacidad de entender la empresa desde una perspectiva integral y no jerárquica.

Según su punto de vista un gran reto es el clima organizacional de las empresas que puede presentar el mayor interés desde la perspectiva de género. “Es aquí donde características reconocidamente femeninas parecen cobrar especial relevancia”, apuntó.


El techo de cristal existe

“Claro que existe el techo de cristal en Venezuela”, dijo Yennifer Castañeda, directora general del Centro Médico de Caracas, quien considera que pudiera existir desconfianza por parte de los ejecutivos de una organización en delegar responsabilidades a las mujeres, “posiblemente por la manera en que nos perciben,  reflejo de otra generación de mujeres que se dedicaron sólo a criar a los niños  y de repente se encuentran frente a una mujer tomando decisiones trascendentales en una empresa. Recientes estudios han concluido que en muchos casos el techo de cristal es creado por la misma mujer, quien por su educación y formación social es menos competitiva que el hombre, y desperdicia oportunidades valiosas”.

Recalca que los altos cargos son apetecidos por las mujeres “pero para lograr esos cargos creo que -además de los estudios y la preparación- es importante tener claro los objetivos y trabajar muy duro para cumplir con las responsabilidades que nos corresponden y siempre tratar de dar algo más”.

Castañeda considera que cualquier Ley que beneficie a los trabajadores es plausible porque de seguro los hará más productivos. “Si además, el espíritu de la Ley potencia el sano desarrollo de los niños y permite que la mujer cubra todas sus necesidades como madre, es excelente; sin embargo, tiene que haber un equilibrio entre el grado de desarrollo de una sociedad y sus leyes. La sociedad y su legislación deben velar por todos sus miembros”. Agrega que –como un efecto del techo de cristal- la mujer suele tener una menor remuneración que el hombre por el mismo trabajo que realiza.

Según Castañeda, no existen grandes diferencias entre el estilo masculino y el estilo femenino en altos cargos. “Los estilos de gerencia no dependen del género, sino de las personalidades de los que ejercen los cargos supervisorios. Ahora bien, creo que las mujeres tenemos más sensibilidad para atender ciertos asuntos en las organizaciones”.

Indicó que un informe de la OIT del año 2012, señaló que solo 15% de las mujeres forman parte de los consejos directivos de las empresas más importante de los Estados Unidos, mientras que en Europa sólo 1 de cada 7 miembros directivos es mujer.

“En Venezuela no se manejan cifras, sin embargo, mi percepción es que en cargos medios existe una proporcionalidad entre ambos sexos, pero la teoría del techo de cristal es una realidad inexorable pues hay muy poca representación de las mujeres en Venezuela en altos cargos directivos”.

El compromiso lo es todo

“Si eres un ejecutivo comprometido con tu trabajo, con tu desarrollo profesional, preocupado por mantenerte actualizado en tu área de experticia, la meta natural es hacer carrera dentro de la organización en la que trabajas o incluso en la industria, y cada vez ocupar posiciones que te permitan crecer profesionalmente, sin importar el género. Los cargos ejecutivos son apetecibles, independientemente del género, raza, religión o condición social”, indicó Mariadela Larrazábal, presidenta ejecutiva de Dayco Host

No creo que exista un techo de cristal; y si lo hubiera, pienso que se trata de barreras construidas por las mismas personas –independientemente de su género- bien sea porque no poseen las herramientas y/o competencias o no completaron su formación profesional”, agregó

Al referirse a las leyes laborales venezolanas dijo que son el marco que norma la gestión de las empresas y la relación con sus empleados y “pienso que el espíritu de quienes las crean es siempre generar la mejor relación laboral entre empleadores y empleados, independientemente de su género”, precisó.

Considera que los factores determinantes para la promoción de un profesional en cargos de alta responsabilidad son sus competencias, su capacidad para agregar valor a la gestión, su compromiso con el trabajo realizado; a su juicio el género no hace la diferencia.

Opina que ni desde su perspectiva, ni desde su experiencia de más de 20 años de trayectoria en empresas de origen local y transnacional observa que exista desigualdad de género en el campo laboral.

“Al frente de la gestión que realizo actualmente, los profesionales, indistintamente hombres o mujeres, están tasados y remunerados de acuerdo a los indicadores del mercado, tratando siempre de construir la mejor relación para ambas partes”, añadió. Las diferencias en el campo laboral, están determinadas por las capacidades profesionales”, reiteró.

Con respecto a si existe alguna diferencia entre el estilo masculino y el femenino en altos cargos apuntó que existen tantos estilos de gerencia, como personas en esos cargos pues cada uno desde sus rasgos individuales le imprime su sello personal a su gestión.

“Cada gerente que conozco y con el que he trabajado, tiene un estilo particular de  liderazgo determinado por su carisma, sus valores, su formación profesional, su experiencia de vida, en donde su género, es sólo uno de esos elementos que lo caracterizan más no lo que define su desempeño”.

(*)Publicado en Business Venezuela (Edición 335)

Hay una línea invisible que aún permanece. Un cristal convertido en techo que aún se hace difícil para las mujeres traspasarlo. La política, la ciencia, las empresas y muchas otras áreas aún son ámbitos de lucha para las mujeres que buscan escalar posiciones y ser consideradas en total igualdad para ocupar altos cargos. Si bien los avances pueden considerarse positivos, aún falta un largo camino que recorrer.

Por Marita Seara

ONU Mujeres ha revelado recientemente cifras que brindan un panorama claro de la situación de la mujer, en particular, en la política y cargos decisivos que permitirían  un equilibrio en las tomas de decisiones. Según su comunicado de prensa publicado en marzo del presente año, solo el 5,9% de los Jefes de Estado a nivel mundial son mujeres. “Aunque las mujeres representan el 50% de la población, ni siquiera se acercan a la mitad de la voz del mundo en materia de liderazgo y legislación”, señala el comunicado.

Aun así, hay pequeños avances en otros ámbitos: América cuenta con el mayor porcentaje de mujeres ministras (22,9%), seguida de Africa (20,4%). El promedio mundial de las mujeres en los parlamentos alcanza un 21,8% a enero de 2014 (América mantiene su liderazgo con un 25,2%). Para finalizar, más mujeres ocupan carteras ministeriales “duras” como Defensa, Relaciones Exteriores y Medio Ambiente. “El número de mujeres al frente de un Ministerio de Defensa se ha duplicado de 7 a 14 desde 2012”.

En América Latina, se ha adoptado una legislación que define el porcentaje de mujeres que deben inscribirse como candidatas en los diferentes procesos electorales con la finalidad de que en cada país las mujeres tengan una representación digna y en igualdad en los ámbitos de toma de decisiones. Existe la obligación de los partidos políticos a inscribir entre un 20% y un 40% a las mujeres para aumentar así su participación. Recientemente, Perú elevó la cuota a 35%, Venezuela propone reservar el 40% y México incrementó a un 50%. Chile señaló hace poco, pretende  la participación en no más de 60% de candidatos de un mismo sexo ni menos de 40%. Aseguró  este país que al menos el 40% de candidatura a elecciones parlamentarias sean femeninas. Actualmente Chile tiene una cuota de un 16%. Basta ver si todas estas afirmaciones se llevan a la realidad y América Latina pasa del 20% que actualmente ocupa como promedio en participación femenina.

La mujer debe reivindicar su visibilidad

María Angeles Fernández (@Mangeles_HM), politóloga venezolana-chilena, y creadora de la plataforma Hay_Mujeres, es fiel defensora de los derechos de las mujeres. Es una voz entre muchas que busca abrir paso a la mujer en Chile. Sus artículos y su defensa se enfocan en la necesaria participación de la mujer en todas las áreas.

En esta breve entrevista, podemos darnos cuenta que hay una lucha que debe ser continua, no solo en Chile, en todo el continente y no solo para tener participación sino para tomar decisiones.

Voces Visibles (VV): ¿Considera que hay suficientes voces femeninas en América Latina?

María Angeles Fernández (MAF): Para la situación de subordinación y discriminación que viven las mujeres en nuestra región, nunca serán suficientes las voces por mucho que nos parezca que hay en abundancia. Creo que hay muchas voces, que se manifiestan de manera creativa pero muy fragmentada y dispersa. Quizás es por ello que no llegan a los lugares donde está el poder establecido. El poder sigue rodeándose mayoritariamente de hombres que, además, suelen ser los más escuchados. Es cosa de ver la situación de las presidentas que conducen países en América Latina. Incluso en el caso de Bachelet, que aparece como campeona de los derechos de las mujeres y fue la primera Directora de ONU-Mujeres, pero su gobierno se parece a uno que, si bien lo dirige  una mujer, está lleno de hombres por todas partes.

VV: Basándonos en el objetivo de la plataforma que ha creado, Hay Mujeres, cómo lograr la visibilidad de las mujeres para que puedan aportar a la construcción de la opinión pública?

MAF: En primer lugar, hay que declarar que la visibilidad, que además está asociada al reconocimiento, no se dé por descontado ni de manera evidente. Las mujeres tienden a ser invisibles en todas partes porque el ámbito natural para el que habrían sido llamadas es en el marco de la división sexual del trabajo en lo privado, lo oculto e íntimo, aquel que no está expuesto. Comienza a plantearse este problema cuando salen al ámbito de lo público, esfera tradicionalmente masculina y al que estamos accediendo crecientemente. Pero la paradoja que se produce es que, por mucho salir a lo público, no eres automáticamente visible si no que muchas mujeres siguen estando en las penumbras. Ello se debe a la socialización que recibimos, pero también a factores estructurales (las características de los medios de comunicación, que siempre buscan a hombres como analistas y no a las mujeres). Esta plataforma busca alentar a las mujeres, primero, a que reivindiquen su visibilidad y segundo que se reconozcan capaces para emitir opiniones porque, si las mujeres no están, la opinión no es diversa ni plural. Y ello afecta la calidad de la deliberación democrática.

VV:¿En qué áreas específicas ves la desigualdad de género y por qué?

MAF: La desigualdad de género se aprecia en las tres esferas de autonomía que señala la Cepal: Política (las mujeres logramos el derecho al voto, pero falta mucho para que se concrete el derecho a ser votadas. Somos más la mitad de la población y eso no se expresa en los parlamentos de la región, a pesar de la aplicación de leyes de cuota), Económico (acceso al mundo laboral, pero existe la brecha salarial y trabajos menos cualificados y peor pagados) y Física (violencia de género y, en el caso de países como Chile, todavía no tenemos una ley de aborto terapéutico).

Fernández ha estudiado política toda su vida, “desde los 17 años hasta ahora”. Autora, escritora y muy presente en diferentes plataformas de la llamada hoy por hoy web 3.0. Desde su perspectiva, las mujeres se han ido abriendo paso en el ámbito político pero,” si no fuera por las leyes de cuotas que han permitido acelerar su entrada y romper las barreras para ingresar a la política electoral, tendríamos números bastante penosos (…) Mientras el orden de género establezca el mandato por la reproducción, el cuidado y la crianza solamente bajo los hombros femeninos, seguiremos viendo cifras muy bajas de participación en los ámbitos donde se decide lo importante para nuestros países”.

Su experiencia y su análisis es un fiel reflejo de lo que en toda América Latina se sucede. Hay avances, lentos, Hay que hacer más.

 

 

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