Hay una línea invisible que aún permanece. Un cristal convertido en techo que aún se hace difícil para las mujeres traspasarlo. La política, la ciencia, las empresas y muchas otras áreas aún son ámbitos de lucha para las mujeres que buscan escalar posiciones y ser consideradas en total igualdad para ocupar altos cargos. Si bien los avances pueden considerarse positivos, aún falta un largo camino que recorrer.

Por Marita Seara

ONU Mujeres ha revelado recientemente cifras que brindan un panorama claro de la situación de la mujer, en particular, en la política y cargos decisivos que permitirían  un equilibrio en las tomas de decisiones. Según su comunicado de prensa publicado en marzo del presente año, solo el 5,9% de los Jefes de Estado a nivel mundial son mujeres. “Aunque las mujeres representan el 50% de la población, ni siquiera se acercan a la mitad de la voz del mundo en materia de liderazgo y legislación”, señala el comunicado.

Aun así, hay pequeños avances en otros ámbitos: América cuenta con el mayor porcentaje de mujeres ministras (22,9%), seguida de Africa (20,4%). El promedio mundial de las mujeres en los parlamentos alcanza un 21,8% a enero de 2014 (América mantiene su liderazgo con un 25,2%). Para finalizar, más mujeres ocupan carteras ministeriales “duras” como Defensa, Relaciones Exteriores y Medio Ambiente. “El número de mujeres al frente de un Ministerio de Defensa se ha duplicado de 7 a 14 desde 2012”.

En América Latina, se ha adoptado una legislación que define el porcentaje de mujeres que deben inscribirse como candidatas en los diferentes procesos electorales con la finalidad de que en cada país las mujeres tengan una representación digna y en igualdad en los ámbitos de toma de decisiones. Existe la obligación de los partidos políticos a inscribir entre un 20% y un 40% a las mujeres para aumentar así su participación. Recientemente, Perú elevó la cuota a 35%, Venezuela propone reservar el 40% y México incrementó a un 50%. Chile señaló hace poco, pretende  la participación en no más de 60% de candidatos de un mismo sexo ni menos de 40%. Aseguró  este país que al menos el 40% de candidatura a elecciones parlamentarias sean femeninas. Actualmente Chile tiene una cuota de un 16%. Basta ver si todas estas afirmaciones se llevan a la realidad y América Latina pasa del 20% que actualmente ocupa como promedio en participación femenina.

La mujer debe reivindicar su visibilidad

María Angeles Fernández (@Mangeles_HM), politóloga venezolana-chilena, y creadora de la plataforma Hay_Mujeres, es fiel defensora de los derechos de las mujeres. Es una voz entre muchas que busca abrir paso a la mujer en Chile. Sus artículos y su defensa se enfocan en la necesaria participación de la mujer en todas las áreas.

En esta breve entrevista, podemos darnos cuenta que hay una lucha que debe ser continua, no solo en Chile, en todo el continente y no solo para tener participación sino para tomar decisiones.

Voces Visibles (VV): ¿Considera que hay suficientes voces femeninas en América Latina?

María Angeles Fernández (MAF): Para la situación de subordinación y discriminación que viven las mujeres en nuestra región, nunca serán suficientes las voces por mucho que nos parezca que hay en abundancia. Creo que hay muchas voces, que se manifiestan de manera creativa pero muy fragmentada y dispersa. Quizás es por ello que no llegan a los lugares donde está el poder establecido. El poder sigue rodeándose mayoritariamente de hombres que, además, suelen ser los más escuchados. Es cosa de ver la situación de las presidentas que conducen países en América Latina. Incluso en el caso de Bachelet, que aparece como campeona de los derechos de las mujeres y fue la primera Directora de ONU-Mujeres, pero su gobierno se parece a uno que, si bien lo dirige  una mujer, está lleno de hombres por todas partes.

VV: Basándonos en el objetivo de la plataforma que ha creado, Hay Mujeres, cómo lograr la visibilidad de las mujeres para que puedan aportar a la construcción de la opinión pública?

MAF: En primer lugar, hay que declarar que la visibilidad, que además está asociada al reconocimiento, no se dé por descontado ni de manera evidente. Las mujeres tienden a ser invisibles en todas partes porque el ámbito natural para el que habrían sido llamadas es en el marco de la división sexual del trabajo en lo privado, lo oculto e íntimo, aquel que no está expuesto. Comienza a plantearse este problema cuando salen al ámbito de lo público, esfera tradicionalmente masculina y al que estamos accediendo crecientemente. Pero la paradoja que se produce es que, por mucho salir a lo público, no eres automáticamente visible si no que muchas mujeres siguen estando en las penumbras. Ello se debe a la socialización que recibimos, pero también a factores estructurales (las características de los medios de comunicación, que siempre buscan a hombres como analistas y no a las mujeres). Esta plataforma busca alentar a las mujeres, primero, a que reivindiquen su visibilidad y segundo que se reconozcan capaces para emitir opiniones porque, si las mujeres no están, la opinión no es diversa ni plural. Y ello afecta la calidad de la deliberación democrática.

VV:¿En qué áreas específicas ves la desigualdad de género y por qué?

MAF: La desigualdad de género se aprecia en las tres esferas de autonomía que señala la Cepal: Política (las mujeres logramos el derecho al voto, pero falta mucho para que se concrete el derecho a ser votadas. Somos más la mitad de la población y eso no se expresa en los parlamentos de la región, a pesar de la aplicación de leyes de cuota), Económico (acceso al mundo laboral, pero existe la brecha salarial y trabajos menos cualificados y peor pagados) y Física (violencia de género y, en el caso de países como Chile, todavía no tenemos una ley de aborto terapéutico).

Fernández ha estudiado política toda su vida, “desde los 17 años hasta ahora”. Autora, escritora y muy presente en diferentes plataformas de la llamada hoy por hoy web 3.0. Desde su perspectiva, las mujeres se han ido abriendo paso en el ámbito político pero,” si no fuera por las leyes de cuotas que han permitido acelerar su entrada y romper las barreras para ingresar a la política electoral, tendríamos números bastante penosos (…) Mientras el orden de género establezca el mandato por la reproducción, el cuidado y la crianza solamente bajo los hombros femeninos, seguiremos viendo cifras muy bajas de participación en los ámbitos donde se decide lo importante para nuestros países”.

Su experiencia y su análisis es un fiel reflejo de lo que en toda América Latina se sucede. Hay avances, lentos, Hay que hacer más.

 

 

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